La crisis de la Covid-19 potencia los seguros

Los beneficios del sector seguros, crecen un 5,5 por ciento en 2020. Suponen 3.000 millones debido a la contratación de coberturas con mayores indemnizaciones.

 

El elevado número de fallecimientos, las repetidas olas de contagios, la escasez de vacunas y la incertidumbre que ha surgido tras la administración algunos sueros han creado en la sociedad un desasosiego sin precedentes que ha disparado en España la contratación de seguros, bien de pólizas de vida, hogar, vehículos, incluso, planes de ahorro de inversiones y de pensiones. Un fenómeno que viene motivado por las consecuencias que la crisis sanitaria ha tenido también en el entorno económico del país.

En este escenario, el buen comportamiento de la facturación de segmentos como, por ejemplo, salud y automóviles, han cimentado las ganancias del primer semestre del pasado año marcando una tendencia al alza para el siguiente, del que aún se desconocen las cifras finales exactas. Las cuentas técnicas de ambos ramos cifran en una mejora del 78,9% el negocio asegurador de vehículos y en un 76,3% el de salud. Por el contrario los multirriesgos registraron en este período un descenso del  40,3% motivadas por la larga etapa de confinamiento para evitar los contagios.

Los resultados del sector arrojaron en 2020 un balance que destacó por encima de la mayoría de actividades con un crecimiento del 5,5% y los beneficios superaron los 3.000 millones de euros por la contratación de pólizas con mayores prestaciones e indemnizaciones.

La evolución histórica de esta actividad muestra que la industria aseguradora juega un papel muy importante en momentos de crisis, dado que actúa como amortiguador de los impactos más adversos entre la economía y la sociedad, protegiendo a las personas y sus bienes.

 

Se trata de un sector que para los economistas tiene una naturaleza cíclica. Durante los períodos de crisis e incertidumbre como el actual, está demostrado que crecen las ventas en líneas como las de vida, salud o patrimonio, como consecuencia de una mayor concienciación ante los posibles riesgos a los que se enfrentan los ciudadanos y también las empresas.

En las épocas de recesión y crisis económica, el modelo de negocio de estas firmas experimenta incrementos muy importantes, incluso, de subidas en las primas que se pagan por anticipado puesto que, tanto las personas como las empresas, deciden invertir en mayor medida en coberturas que les generen seguridad y réditos financieros ante posibles incidencias que pueden sobrevenir por la materialización de fenómenos y situaciones adversas.

 

En este sentido, la industria aseguradora cuenta también con mecanismos para mejorar su rentabilidad mediante la gestión de los riesgos asumidos por sus clientes como, por ejemplo, las provisiones técnicas, el reaseguro y el coaseguro que ven ampliada su demanda de manera considerable en momentos de infortunios.

Sin embargo, nunca en la historia una crisis sanitaria había paralizado las actividades de tantas empresas y, a la vez, el aislamiento de millones de personas provocando una gran incertidumbre de solvencia en la estructura económica.

Los analistas consideran que esta realidad marcada por la pandemia no solo pone en riesgo la vida de seres humanos, sino que amenaza la supervivencia del tejido productivo y está sentando las bases para el surgimiento de una crisis global que el Fondo Monetario Internacional ya ha bautizado como la Crisis del Gran Confinamiento.

El sector asegurador se enfrenta en el corto y medio plazo a importantes desafíos, así como a grandes oportunidades, que acelerarán los procesos de transformación que ya estaban en marcha como la digitalización y que, posiblemente, favorecerán otros nuevos con avances que marquen su futuro.

 

Cambios

Uno de los fenómenos que han cambiado es el de la atención al cliente al que para fidelizarle se han modernizado las condiciones y las tarifas y, en este sentido, es habitual que muchas compañías permitan desde el pasado año el pago de sus pólizas mensualmente, cuando tradicionalmente se venía haciendo de forma anual o, por ejemplo, también se permitan tarifas en función de los servicios que se prestan, bien por la cantidad de consultas en coberturas sanitarias, número de kilómetros en el caso de los vehículos, u otras cláusulas confeccionadas a la medida del usuario.

En este sentido, para fidelizar al cliente, la gran mayoría de entidades están activando diferentes formas de ayudas a sus suscriptores en forma de descuentos, aplazamientos, prórrogas, eliminación de recargos por morosidad, financiación de intereses y bonificaciones por pagos puntuales, entre otras, para ganarse la renovación de pólizas en estos momentos de dificultades y, especialmente, en el futuro.

No obstante, el gremio teme que el volumen de ventas pueda verse afectado debido a la caída del consumo y la ralentización de la economía, obligando a las personas y a las empresas al ajuste de los gastos, lo que redundaría en una rentabilidad a la baja, donde podrían incrementarse los impagos.

Para evitar sorpresas, los gestores de estas firmas están tratando de recortar costes, en lugar de una revisión de precios que, difícilmente, sería aceptada por el mercado.

 

En definitiva, superar la crisis, implicará empatizar con las necesidades de la sociedad, fortalecer las relaciones y proteger al cliente para una rápida recuperación.

 

Fuente: diariodeburgos.es

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