Los ladrones del ahorro: pequeños gastos que te hacen perder dinero sin darte cuenta

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Ahorrar no siempre depende de ganar más dinero. Muchas veces depende de detectar por dónde se escapa.

Hay gastos que vemos claramente: la hipoteca, el alquiler, el coche, las vacaciones o la compra del mes. Pero hay otros que pasan más desapercibidos. Son pequeños importes, decisiones automáticas o productos que seguimos pagando por costumbre. No parecen importantes, pero al final del año pueden llevarse cientos o incluso miles de euros.

Son los ladrones del ahorro.

No aparecen de golpe. No hacen ruido. No llegan con una factura enorme. Simplemente están ahí, mes tras mes, quitándonos capacidad de ahorro sin que nos demos cuenta.

Comparar seguros de vida
Ahorra sacando el seguro de vida del banco

Suscripciones que ya no usas

Uno de los ladrones más habituales son las suscripciones.

Plataformas de televisión, música, almacenamiento en la nube, aplicaciones, gimnasios, herramientas digitales, cursos, servicios premium o cuotas que contratamos en su día y que seguimos pagando aunque apenas usemos.

El problema no es tener suscripciones. El problema es no revisarlas nunca.

Una suscripción de 9,99 € al mes parece poca cosa. Pero si tienes varias, el gasto anual puede ser mucho más alto de lo que imaginas. A veces basta con entrar en el banco, revisar los cargos recurrentes y preguntarse: ¿esto lo uso de verdad?

Comprar sin planificar

Otro ladrón del ahorro está en el día a día.

Ir al supermercado sin lista, comprar por impulso, pedir comida a domicilio porque no había nada pensado, desayunar fuera por falta de organización o hacer compras pequeñas “porque total, no es mucho”.

No se trata de vivir contando cada céntimo. Se trata de detectar cuándo pagamos más simplemente por no haber planificado.

La falta de planificación convierte gastos normales en gastos repetidos. Y esos gastos repetidos son los que acaban pesando.

Tarifas de luz, gas, móvil e internet que nunca revisas

Muchas personas contratan una tarifa y se olvidan durante años.

Mientras tanto, cambian los precios, aparecen nuevas ofertas, se modifican las condiciones o seguimos pagando por servicios que ya no necesitamos.

Internet con más velocidad de la que usamos, líneas móviles duplicadas, televisión incluida que nadie ve, tarifas antiguas de luz o gas que ya no son competitivas…

Revisar estos contratos una vez al año puede ser una forma sencilla de recuperar dinero sin renunciar a nada importante.

El seguro de vida del banco

Aquí aparece uno de los grandes ladrones del ahorro para muchas familias: el seguro de vida contratado con el banco por la hipoteca.

Durante años, muchas personas han pensado que estaban obligadas a tener el seguro de vida con el banco. O que cambiarlo siempre iba a salir mal porque perderían la bonificación de la hipoteca.

Pero la realidad es que conviene hacer números.

El cálculo correcto no es solo mirar cuánto cuesta el seguro fuera del banco. Hay que comparar tres cosas:

  • cuánto pagas ahora por el seguro de vida del banco;
  • cuánto te costaría contratar un seguro de vida fuera;
  • y cuánto podría subir la hipoteca si pierdes parte de la bonificación.

Solo con esos datos puedes saber si realmente te compensa cambiar.

En SegurChollo hemos creado un simulador de seguro de vida hipoteca para ayudarte a calcular ese ahorro real. También puedes usar nuestro comparador de seguros de vida para ver opciones de distintas compañías y comprobar si estás pagando de más por el mismo capital asegurado.

Porque a veces el problema no es tener un seguro de vida. El problema es pagarlo mucho más caro de lo necesario.

El seguro de salud que nunca revisas

Otro gasto que puede convertirse en ladrón del ahorro es el seguro médico privado que se renueva año tras año sin revisar.

La prima sube, cambian las necesidades familiares, aparecen nuevas modalidades y muchas personas siguen pagando lo mismo simplemente por comodidad o por miedo a cambiar.

Pero no siempre hace falta irse al seguro más barato. De hecho, elegir solo por precio puede ser un error.

En salud hay que mirar bien la modalidad:

  • un seguro sin copagos puede ser cómodo, pero quizá no compense si apenas usas el seguro;
  • un seguro con copagos puede parecer barato, pero salir caro si lo utilizas mucho;
  • y un seguro con copagos limitados puede ser una opción intermedia interesante, porque permite pagar menos al mes pero con un tope anual de gasto.

La clave está en no mirar solo la cuota mensual. Hay que mirar cuánto podrías pagar en total según el uso que haces del seguro.

En SegurChollo puedes comparar opciones en nuestro comparador de seguros de salud y revisar también alternativas de seguros de salud con copagos limitados, una modalidad que puede ayudar a muchas personas a ajustar el precio sin perder el control sobre el gasto.

Las comisiones bancarias

Las comisiones también son ladrones silenciosos.

Mantenimiento de cuenta, tarjetas, transferencias, descubiertos, seguros asociados, cuotas por servicios que apenas usamos o productos que aceptamos en su día porque parecían obligatorios.

Algunas comisiones parecen pequeñas, pero se repiten todos los años.

Revisar el banco no es solo mirar el saldo. También es mirar qué te están cobrando y si realmente tiene sentido seguir pagando por ello.

Financiar compras pequeñas

Pagar a plazos puede ser útil en algunos casos. Pero también puede convertirse en una trampa.

Un móvil, una televisión, un electrodoméstico, unas vacaciones o una compra que parecía asumible se convierten en otra cuota mensual. Y cuando acumulamos varias, el sueldo del mes siguiente ya llega comprometido.

El problema no siempre está en una gran deuda. A veces está en muchas pequeñas cuotas que juntas reducen nuestra capacidad de ahorro.

Antes de financiar una compra, conviene hacerse una pregunta sencilla: ¿lo compraría igual si tuviera que pagarlo hoy de golpe?

Seguros duplicados o coberturas que ya no necesitas

También puede haber ahorro escondido en otros seguros.

A veces pagamos coberturas duplicadas sin saberlo: asistencia en viaje incluida en varios productos, seguros asociados a tarjetas, garantías ampliadas, seguros de móvil, protección de pagos o pólizas antiguas que ya no encajan con nuestra situación actual.

No se trata de cancelar seguros sin pensar. Se trata de revisar si lo que pagas sigue teniendo sentido.

Un seguro útil protege. Un seguro mal revisado puede convertirse en otro gasto automático.

Renovar sin comparar

Este es probablemente el mayor ladrón del ahorro: la inercia.

Renovar sin mirar alternativas. Seguir pagando porque “siempre ha sido así”. No revisar contratos por pereza. No comparar porque parece complicado.

La mayoría de los gastos recurrentes tienen algo en común: se renuevan solos.

Y cuando un gasto se renueva solo, dejamos de preguntarnos si sigue siendo una buena decisión.

Por eso conviene hacer una revisión anual de los principales gastos: seguros, banco, hipoteca, suministros, teléfono, internet, suscripciones y financiaciones.

No hace falta obsesionarse cada semana. Basta con dedicar un momento al año a detectar por dónde se escapa el dinero.

Ahorrar no siempre es gastar menos

Hay una idea importante: ahorrar no significa contratar siempre lo más barato.

Ahorrar bien significa pagar mejor por lo que realmente necesitas.

  • En un seguro de vida, bajar demasiado el capital puede dejar mal protegida a tu familia.
  • En un seguro de salud, elegir una póliza muy barata con copagos altos o ilimitados puede salir caro si la usas mucho.
  • En una tarifa de internet, pagar menos puede no compensar si luego no cubre tus necesidades.

Por eso, el ahorro inteligente no consiste en recortar sin pensar. Consiste en comparar, revisar y tomar decisiones con información.

Los ladrones del ahorro no siempre están en los grandes gastos. Muchas veces están en lo que hemos dejado de mirar.

Y cuando empiezas a revisar, descubres algo muy importante: quizá no necesitas renunciar a tanto para ahorrar más. A veces solo necesitas dejar de pagar de más.

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