Qué seguro de vida elegir: fallecimiento, incapacidad, incapacidad laboral, enfermedades graves, doble y triple capital

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Elegir un seguro de vida no consiste solo en decidir cuánto dinero quieres asegurar. También hay que decidir qué situaciones quieres cubrir. El problema es que no todas las coberturas tienen la misma importancia.

Algunas son esenciales para proteger a la familia. Otras pueden ser interesantes, pero no deberían hacerte olvidar lo principal: que el seguro responda si falleces o si no puedes volver a trabajar.

Muchas personas piensan que un seguro de vida solo sirve para que la familia cobre dinero si fallece el asegurado. Pero una buena póliza puede ir más allá: puede cubrir fallecimiento, incapacidad, enfermedades graves o incluso pagar una cantidad mayor si el fallecimiento se produce por accidente.

En este artículo explicamos qué cubre cada garantía y cómo decidir cuáles tienen sentido según tu situación.

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La cobertura básica: fallecimiento

La cobertura principal de un seguro de vida es el fallecimiento.

Esto significa que, si fallece la persona asegurada, la aseguradora paga la cantidad contratada a los beneficiarios que figuren en la póliza.

Por ejemplo, si una persona tiene un seguro de vida de 200.000 euros y fallece, los beneficiarios recibirán esa cantidad, siempre que se cumplan las condiciones del contrato.

Esta cobertura es la base del seguro de vida y suele tener sentido cuando hay personas que dependen económicamente de ti:

  • pareja;
  • hijos;
  • hipoteca;
  • familiares a cargo;
  • préstamos;
  • o un nivel de gastos que tu familia no podría mantener sin tus ingresos.

Si no tienes hijos, hipoteca ni personas que dependan de ti, quizá no necesites una cantidad muy alta. Pero si tienes familia, deuda o un sueldo importante dentro del hogar, el fallecimiento debería ser la primera cobertura a revisar.

Fallecimiento: importante, pero no suficiente

Cubrir el fallecimiento es importante, pero no siempre es suficiente.

Hay situaciones que pueden tener un impacto económico igual o incluso mayor. Por ejemplo, una incapacidad grave.

Si una persona fallece, la familia pierde sus ingresos. Pero si esa persona queda inválida o no puede volver a trabajar, la familia puede perder ingresos y, además, tener nuevos gastos.

Puede hacer falta dinero para cuidados, rehabilitación, adaptar la vivienda, cambiar de coche, contratar ayuda en casa o reducir la jornada de la pareja.

Por eso, en SegurChollo recomendamos no mirar el seguro de vida solo como una protección para cuando alguien fallece. También debe servir para proteger a la familia si la persona asegurada sigue viviendo, pero ya no puede trabajar o necesita ayuda.

Incapacidad permanente absoluta: cuando no puedes trabajar en ninguna profesión

Una de las coberturas más habituales en los seguros de vida es la incapacidad permanente absoluta.

Dicho de forma sencilla, se refiere a una situación en la que la persona asegurada no puede trabajar en ninguna profesión u oficio.

Es una cobertura muy relevante porque protege un escenario grave: no solo no puedes seguir en tu trabajo habitual, sino que no puedes desarrollar una actividad laboral en general.

En España, la normativa de Seguridad Social distingue varios grados de incapacidad permanente, entre ellos la incapacidad permanente total, la incapacidad permanente absoluta y la gran incapacidad. La incapacidad permanente absoluta se entiende como la que inhabilita por completo para toda profesión u oficio.

Muchas personas piensan que lo peor que puede pasar es fallecer. Pero, para muchas familias, hay una situación que puede dar incluso más miedo: seguir viviendo, pero no poder trabajar ni valerse como antes.

Porque en ese caso no solo desaparecen los ingresos. También pueden aparecer nuevos gastos.

¿De qué vas a vivir si no puedes volver a trabajar? ¿Quién va a cuidar de ti si necesitas ayuda diaria? ¿Podrías seguir pagando la hipoteca, la casa, los tratamientos, la rehabilitación o una persona que te ayude en el día a día?

Por eso la incapacidad es una de las coberturas más importantes en un seguro de vida.

Y no solo para familias con hijos o hipoteca. También para personas solas, sin pareja o sin una red familiar clara.

Si vives solo, no tienes pareja o no sabes quién podría hacerse cargo de ti si quedas incapacitado, esta cobertura puede ser todavía más importante. En ese caso, el dinero del seguro no sirve para proteger a otra persona, sino para protegerte a ti.

Puede ayudarte a pagar cuidados, adaptar la vivienda, contratar ayuda, mantener tus gastos o tener un colchón económico si tu vida cambia por completo.

Incapacidad permanente total: cuando no puedes hacer tu trabajo habitual

Otra cobertura que puede aparecer en algunos seguros es la incapacidad permanente total.

No es lo mismo que la incapacidad permanente absoluta.

La incapacidad permanente total suele referirse a una situación en la que no puedes realizar tu profesión habitual, aunque podrías dedicarte a otra actividad distinta. La Ley General de la Seguridad Social diferencia estos grados de incapacidad y vincula la incapacidad permanente total con la imposibilidad de realizar todas o las principales tareas de la profesión habitual.

Por ejemplo, una persona que trabaja en un oficio físico podría no poder seguir haciendo ese trabajo por una lesión grave, aunque quizá sí podría trabajar en otra actividad.

Esta cobertura puede ser muy interesante para determinadas profesiones. Especialmente para personas que dependen mucho de su cuerpo o de una capacidad concreta para trabajar:

  • autónomos;
  • trabajadores manuales;
  • transportistas;
  • sanitarios;
  • profesionales de la construcción;
  • deportistas;
  • mecánicos;
  • comerciales que viajan mucho;
  • o cualquier persona cuyo trabajo dependa de una habilidad física o funcional concreta.

El problema es que no todos los seguros de vida incluyen esta cobertura. Algunas pólizas solo cubren fallecimiento e incapacidad permanente absoluta. Por eso es importante comparar bien.

Enfermedades graves: una ayuda antes de que ocurra lo peor

La cobertura de enfermedades graves funciona de forma distinta.

No está pensada necesariamente para cuando falleces o para cuando te declaran una incapacidad permanente. Está pensada para que puedas cobrar una cantidad de dinero si te diagnostican una enfermedad grave incluida en la póliza. Esta cantidad de dinero suele ser diferente al capital asegurado en el caso de fallecimiento o incapacidad.

Cada compañía define qué enfermedades cubre y en qué condiciones. Lo habitual es que puedan aparecer enfermedades como:

  • cáncer;
  • infarto;
  • ictus;
  • insuficiencia renal;
  • trasplantes;
  • enfermedades neurológicas graves;
  • o determinadas intervenciones importantes.

Pero no hay que dar nada por hecho. Hay que revisar la lista exacta de enfermedades cubiertas y las condiciones.

Esta cobertura puede ser útil porque una enfermedad grave puede traer gastos inmediatos:

  • tratamientos no cubiertos;
  • desplazamientos;
  • segundas opiniones médicas;
  • ayuda en casa;
  • reducción de jornada;
  • pérdida de ingresos;
  • cuidado de hijos;
  • o adaptación temporal de la vida familiar.

La ventaja es que permite recibir dinero en vida, en un momento en el que puede hacer mucha falta.

Doble capital: ¿cuándo se cobra más dinero?

Algunos seguros de vida ofrecen el doble capital contratado. Normalmente, esto significa que la aseguradora paga el doble de la cantidad contratada si el fallecimiento se produce por una causa concreta, normalmente un accidente.

Por ejemplo, una persona tiene asegurados 150.000 euros por fallecimiento. Si fallece por una causa normal cubierta por la póliza, la familia cobra 150.000 euros. Pero si fallece por accidente y la póliza incluye doble capital por accidente, podría cobrar 300.000 euros.

Suena muy atractivo, pero hay que entenderlo bien.

El doble capital no suele aplicarse a cualquier fallecimiento. Normalmente se aplica solo en supuestos concretos definidos en la póliza.

Por eso, antes de contratarlo, hay que revisar:

  • cuándo se considera accidente;
  • qué accidentes están excluidos;
  • si cubre accidentes laborales;
  • si cubre accidentes de tráfico;
  • si hay exclusiones por alcohol, drogas o imprudencias;
  • y si la cobertura aplica durante toda la vida del seguro o solo hasta cierta edad.

El doble capital puede ser interesante, pero no debería sustituir a una cantidad asegurada suficiente. Esta garantía suele tener más sentido en personas jóvenes.

Triple capital: más protección, pero solo en accidentes de circulación

El triple capital suele funcionar de forma parecida, pero pagando una cantidad todavía mayor en determinados supuestos.

En muchos seguros, el triple capital se vincula a fallecimiento por accidente de circulación. Es decir, no se cobra por cualquier fallecimiento ni por cualquier accidente, sino por un tipo concreto de accidente.

Por ejemplo, una persona tiene asegurados 100.000 euros. Si fallece por una causa cubierta normal, la familia cobra 100.000 euros. Si fallece por accidente, podría cobrar 200.000 euros. Y si fallece por accidente de circulación, podría cobrar 300.000 euros, siempre que la póliza lo contemple así.

Pero esto depende de cada compañía. Por eso, el triple capital no debe ser el motivo principal para contratar un seguro.

Puede ser un extra interesante, especialmente si una persona conduce mucho, viaja por trabajo o pasa muchas horas en carretera. Pero lo primero es que la cantidad asegurada normal sea suficiente.

De poco sirve tener triple capital en accidente de tráfico si el seguro básico es demasiado bajo para cubrir las necesidades reales de la familia.

Qué seguro de vida elegir si tienes hipoteca

Si tienes hipoteca, lo mínimo es que el seguro tenga una cantidad suficiente para cubrir la deuda o, al menos, una parte importante.

Pero no conviene pensar solo en el banco.

Si falleces, tu familia puede necesitar dinero para decidir si cancela la hipoteca, sigue pagando o mantiene liquidez. Y si quedas incapacitado, puede que la hipoteca siga ahí y además aparezcan nuevos gastos.

Por eso, si tienes hipoteca, normalmente conviene valorar:

  • fallecimiento;
  • incapacidad permanente absoluta;
  • una cantidad asegurada suficiente;
  • beneficiarios bien definidos;
  • y si interesa que la familia reciba el dinero en vez de que todo vaya directamente al banco.

El seguro debe proteger la vivienda, pero también a las personas que viven en ella.

Cómo te ayuda SegurChollo a elegir el seguro de vida

En SegurChollo, comparador especializado en seguros de vida, te ayudamos a comparar opciones para que puedas elegir una póliza que encaje con tu situación.

No se trata solo de contratar el seguro más barato. Se trata de saber qué necesitas cubrir.

Antes de elegir, conviene responder a estas preguntas:

  • ¿Tengo hipoteca?
  • ¿Tengo hijos?
  • ¿Depende alguien de mis ingresos?
  • ¿Qué pasaría si no puedo volver a trabajar?
  • ¿Soy autónomo o mi profesión depende mucho de mi capacidad física?
  • ¿Me interesa cobrar una ayuda si sufro una enfermedad grave?
  • ¿Conduzco mucho o tengo más riesgo de accidente?
  • ¿La cantidad asegurada sería suficiente aunque no se aplique doble o triple capital?

A partir de ahí, se puede comparar el precio de distintas pólizas y decidir qué coberturas merecen la pena.

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Preguntas frecuentes sobre qué seguro de vida elegir

¿Qué cobertura es la más importante en un seguro de vida?

La base suele ser el fallecimiento, pero en muchas familias también es muy importante incluir incapacidad permanente absoluta. Si no puedes volver a trabajar, el impacto económico puede ser enorme.

¿Merece la pena contratar incapacidad?

Sí, especialmente si tienes hipoteca, hijos, pareja que depende de tus ingresos o pocos ahorros. La incapacidad puede implicar pérdida de ingresos y nuevos gastos. Incluso puede ser la garantía más importante si vives solo: ¿quién cuidaría de ti en ese caso?

¿Qué diferencia hay entre incapacidad total y absoluta?

La incapacidad permanente total se refiere a no poder realizar tu profesión habitual. La incapacidad permanente absoluta se refiere a no poder trabajar en ninguna profesión u oficio. Por eso la absoluta suele ser una cobertura más amplia.

¿Qué son las enfermedades graves en un seguro de vida?

Es una cobertura que permite cobrar dinero si te diagnostican una enfermedad grave incluida en la póliza, como determinados tipos de cáncer, infarto, ictus u otras enfermedades recogidas por la compañía. Hay que revisar siempre la lista exacta.

¿El doble capital significa que siempre se cobra el doble?

No. Normalmente solo se cobra el doble si el fallecimiento se produce por una causa concreta, como un accidente, y siempre según lo que indique la póliza.

¿El triple capital compensa?

Puede ser interesante si conduces mucho o tienes más exposición a accidentes de circulación, pero no debería ser la prioridad. Primero hay que asegurarse de que la cantidad básica por fallecimiento e incapacidad es suficiente.

¿Qué seguro de vida elegir si tengo hipoteca?

Como mínimo, conviene valorar fallecimiento e incapacidad permanente absoluta. También hay que decidir si el seguro debe cubrir solo la deuda o si debe dejar dinero adicional a la familia.

¿Qué seguro de vida elegir si tengo hijos?

Si tienes hijos, conviene pensar en fallecimiento, incapacidad y una cantidad suficiente para cubrir varios años de ingresos. Si los hijos son pequeños, la protección debería ser mayor.

¿Puedo contratar solo fallecimiento?

Sí, pero puede quedarse corto. Si el precio es el principal problema, puede ser una opción básica, pero conviene comparar cuánto costaría añadir incapacidad permanente absoluta.

¿Es mejor contratar muchas coberturas o asegurar más dinero?

Depende, pero muchas veces es mejor tener una cantidad asegurada suficiente con coberturas esenciales que contratar muchos extras con una cantidad demasiado baja.

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