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Familias tradicionales, monoparentales, reconstruidas, núcleos unipersonales, parejas sin hijos… La diversidad de hogares es cada vez más evidente y cada uno presenta unas necesidades concretas. Los productos estándar e inflexibles ya no tienen cabida y las empresas deben saber dar respuesta a esa realidad. El sector asegurador se ha percatado de ello y, además de estar inmerso en esa evolución, trabaja en perfeccionar la forma de comunicar a los ciudadanos la protección que puede aportarles un seguro. Ofrecer un trato cercano y pedagógico para que el tomador sepa qué está contratando es igual de esencial. Estas fueron las principales conclusiones extraídas del Foro Familia y Seguros organizado este miércoles por 20minutos y patrocinado por Nationale-Nederlanden. Moderados por Raúl Rodríguez, subdirector de este diario, en él participaron Patricia Alonso, product owner de Contigo Familia de la aseguradora; Jean Bernard Audureau, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Familiares de la Unión Europea; Alejandro Gordon, director de Comunicación de The Family Watch; Luis Miguel Rondón, doctor en Sociología de la Universidad de Granada, y Emmanuel Djengue, director de Innovación de RGAX. «Todo el mundo quiere proteger a su familia, independientemente de cómo sea esta. Pero dentro de eso, el cliente reclama un seguro que se adapte a su situación y modular, porque esa situación va cambiando. Pide un trato más flexible y personal», apuntó Alonso. El producto de Nationale-Nederlanden que ella representa persigue ese objetivo. Alonso explicó que Contigo Familia pretende ser un seguro de vida «personalizable que protege a cada persona de acuerdo con sus circunstancias», elaborado «gracias a la escucha detallada de la historia del cliente» y que «evoluciona y se puede modular en función de las necesidades que puedan surgir». Djengue coincidió en el hecho de que el futuro de los seguros pasa por entender mejor a los usuarios y agregó que «los de protección tienen que ir más allá de responder con un valor monetario». «Queremos prevenir. Basándonos en un histórico de personas con condiciones similares podemos saber por ejemplo los riesgos de fallecimiento, enfermedad grave o dependencia que puede tener un individuo», explicó. Ambos directivos resaltaron que las compañías están preparadas para hacer frente a estos cambios y, como el resto de intervinientes, ahondaron en que el reto pasa ahora por conseguir que la sociedad entienda lo que están haciendo y «lo que significa». «Estamos preocupados por resguardar las cosas físicas, la casa, el coche, hasta se aseguran los móviles. Pero, ¿y mi vida? ¿No la protejo?», se preguntó Alonso, que reconoció que existe un gran desconocimiento sobre los seguros de vida: «No actúan solo en caso de muerte, también cubren otros escenarios».

«Hay que llevar a las familias a darse cuenta de que pueden tener esa necesidad. Tiene que haber un esfuerzo de explicación y de transparencia en los productos. El consumidor no es especialista en seguros y tampoco tiene demasiado tiempo para dedicarlo a ello. Los ofertantes tienen que trabajar para que el entendimiento sea bueno», señaló el vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Familiares de la UE. «Me sumo a esa necesidad de transparencia. La gente está infoxicada y quiere algo didáctico, que le transmitan los conceptos de forma práctica», agregó el doctor en Sociología, que puso sobre la mesa que en un contexto de «impermanencia» e incertidumbre es necesaria «más que nunca una respuesta de seguridad». Rondón habló por ejemplo de los dependientes, que cuentan con un servicio «muy desprofesionalizado», y de los futuros jubilados, que ven peligrar sus pensiones. Los ponentes pusieron de relieve que la idiosincrasia de la sociedad española, en la que las familias han estado tradicionalmente muy unidas, ha contribuido a no recurrir tanto a los seguros. «La red familiar que tenemos ha hecho que la gente confíe más en los suyos. Si me quedo en paro o si pasa algo sé que van a estar ahí», afirmó el director de Comunicación de The Family Watch. «Pero necesitamos seguridad y puede que la familia, por lo que sea, no te la pueda dar. En el caso de las pensiones, si no hay natalidad, papá Estado tampoco podrá estar ahí. Por lo tanto, o se cuenta con un seguro o será muy difícil que las personas puedan desarrollarse», continuó. «El seguro no pretende cortar esas relaciones sino hacerse cargo de aquellos riesgos que uno no pueda cubrir», puntualizó el director de Innovación de RGAX. «Se trata de saber hasta dónde se puede proteger el cliente y en qué momento no podrá hacerlo», concluyó la representante de Nationale-Nederlanden.

Fuente: www.20minutos.es

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